RELATO EN ROJO

Hace unos años estuve de vacaciones por Amsterdam con amigos, alquilamos un coche y estuvimos viendo parte del país. Por supuesto no me perdí los cuadros de Wermer y la exposición de Van-Gogh, todo un placer verlo en el lugar de origen pues se comprenden pequeños matices de sus pinturas. Sin embargo, el relato que surgió fue este tintado de rojo. El motivo es fácil de comprender, pasear por una ciudad tan llena de contrastes tiene su impacto. Y pasear por su Distrito rojo me dejó llena de impresiones. Como mujer, y de carácter empático que soy, en seguida quise saber sobre las circunstancias de las prostitutas que veía, así que pregunté y  escuché conversaciones en algún coffe-shop. Allí el modelo se encuentra legalizado y se les obliga a tener seguro médico y pagar impuestos, según el ministerio de justicia existe mayor control de este modo. Aunque también se convierten en otro tipo de turismo para el país. Esta historia podría ser cierta del principio al final:

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– ¿Cuánto?

Era la cuarta vez que lo escuchaba en el día y no eran ni las once.

– Cincuenta euros.

Se mezclaron los acentos en esa babel de relaciones salvada por el inglés. Las voces de los hombres que pasan y penetran por la puerta de la cabina medio abierta refuerzan la sensación de encontrarse en una confluencia de caminos a los que fueran a parar gentes de todas las naciones. Y es que su cabina debe de serlo, así como todo ese barrio en el que ella ha caído con decisión desde su origen, que lejos ya …decidida a hacer mucho dinero, decidida a alejarse, decidida a venderse sintiendo que eso ya le daba igual, lo importante había sido salir y el dinero y tal vez volver algún día siendo una desconocida, o tal vez no volver nunca. Cuanto más tiempo pasaba encerrada en esa cabina más se diluían sus intenciones. Empezaba a soñar en color rojo… era el color del neón que la iluminaba todo el día haciéndola parecer un ave exótica encerrada en su jaula de cristal. No le gustaba ver ese color en sus sueños, no era normal y cuando aparecía luego se levantaba inquieta y nerviosa para buena parte del día.

– Por cuánto tiempo, añade el chico sin acabar de entrar.

– Un cuarto de hora.

Le mira y estima que debe de ser español y que además parece inofensivo, nada de cerdos ingleses hoy. Qué buena mañana.

Se sabe de las más bonitas de la zona y nunca le faltan clientes. Al principio echó cálculos y en un año, deduciendo impuestos y el alquiler de la estimada cabina tendría una suma bastante buena. Luego llegaron los problemas, luego llegó Pieter. Por no hablar de las tiranteces con los perros de los locales de alterne. Las cosas habían cambiado mucho para ella desde que empezó a pagar orgullosa su derecho a escaparate. No todas podían hacerlo, lo primero se requería saber al menos hablar inglés u holandés, tener los papeles de estar capacitado para trabajar en el país en regla, superar los 19 y sobre todo, las cabinas eran caras y todas las chicas deseaban entrar en una. Algunas se ayudaban compartiéndola por horas, estableciendo turnos. Pero ella había podido con todo sola. En el Centro de Información de la Prostitución le hablaban como si fuera una pequeña empresaria y eso le gustó al principio, le hacía creer que algún día sería capaz de hacer algo así de verdad, en la vida fuera de la cabina, la que llevaban los demás. Pero no… lo que empezaba a tener era miedo… y estaban esos sueños rojos…´

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El chico entró de un salto rápido y ella corrió la espesa cortina grana, señal de que se encontraba con un cliente. Lo condujo a una habitación aparte también iluminada por la luz roja que flotaba en atmosférico estado difuminando contornos y creando irrealidad. Tan sólo un perchero pegado en la pared y un camastro que había sido plastificado eran los elementos de la habitación. Así resultaba todo mucho más práctico y saludable.

Ella comenzó a informar:

– No puedes besar en los labios, te la chupo con condón y por el precio que has pagado tienes dos posturas: tumbada y “dog position”.

Lo de no dejarse besar en los labios lo hacían algunas. Ella no dejaba de ser una chica y se reservaba algo para las relaciones que tuvieran algún significado. Un beso en la boca no era un cuerpo usado para el placer del otro, era distinto. En realidad le daban mucha mayor relevancia de la que pudiera darle cualquier persona con otra vida. Visto de este modo, su beso era único.

El chico se quitó la ropa, se dejó los calcetines para no pasar frío en los pies y se dedicó a ella. Cuando terminó, quince minutos pasan rápido, ella jugó su pequeña carta habitual para asegurarse un cliente.

– ¿Te ha gustado? ¿todo ha estado bien?

– Sí, dijo él incapaz física y mentalmente de decir más.

– ¿Volverás, entonces?

El chico hizo algo curioso entonces. Sacó una moneda del bolsillo y la lanzó al aire. Palmada y vuelta de manos. Destapó y dijo que sí con una sonrisa. Luego cogió su mochila y salió.

La moneda quedó abandonada en el camastro y ella se quedó mirándola fijamente. Los lugares ahogan, los lugares transforman y no parece que se pertenezca nunca a ellos. Los recuerdos se abrían paso, trayéndole los paisajes de su vida, aquel primer lugar de la infancia en su pueblo. Allí fue modelada al golpe de cada día, esculpida en aristas, y ella siempre imaginaba el día que saldría de allí para encontrar aquel espacio propio en el que sería feliz. Sin su padre primero, o sin las visitas a casa del señor Krum después. Veía ese lugar, su habitación de niña, no mucho más grande que la cabina.

Seguía con los ojos fijos en la moneda mientras recordaba. Luego había tomado las riendas de sí misma. Pero desde que aparecieron los sueños rojos internamente sabía que no era así. Una vida que nunca parecía haber sido suya. En estrechos lugares que eran su arcilla. Una vida azarosa. Cogió la moneda y la lanzó al aire, para probar, pensó, pero una determinación inflexible se había formado en su cabeza. Apenas dos giros al aire y sin más preámbulo la miró. Ella también sonrió. Nunca volvería a su cabina roja.

JANTE

http://www.unitedexplanations.org/2013/09/24/este-video-cambiara-tu-forma-de-ver-el-barrio-rojo-de-amsterdam/

https://siluetasestados.wordpress.com/2012/04/18/contra-el-trafico-de-mujeres-stop-the-traffik/

http://www.eldiario.es/canariasahora/premium_en_abierto/Prostitucion-legal-modelo-holandes_0_392661816.html

 

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4 comentarios en “RELATO EN ROJO

  1. Conozco esta calle estuve y como todas las personas que vamos a este país pues es visita obligada, es otra forma de vender, lo lo han intentado quitar y no lo han conseguido, es una forma como te he dicho antes de vender su trabajo dan y cobran, me parece bien este trabajo es más antiguo que el pan y si en estos escaparates no están expuestas pues todos contentos, las hay también en este país que no están en cavinas pero hacen el mismo trabajo, lo único que me pareció “”” mal “”” es la forma de exhibirse entre “” siempre las carantoñas atraves de la puerta de cristal es lo que me caló lo encontré nose raro, por lo demás es un trabajo yo doy y tu me pagas
    Un beso guapetona muy bonita tu entrada

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