Emopintura

Si algo persigo es que la pintura sea una sorpresa, una emoción repentina en quien la encuentra. Para ello no es necesaria la abstracción, pues su peligro, a gusto de cada uno, es que la emoción o idea se quede para el que la hizo y nadie más; algo así como comer un manjar a solas. En el realismo miramos y vivimos, mi emopintura vive desde el mundo, y desde él se vuelve idea y emoción.